lunes, 9 de marzo de 2015

Las dos orejas del lobo.

Me gustaría compartir una foto que encontré no hace mucho y que me encanta. Me hace recordar mi etapa en La Manada, tanto en mis momentos de lobezno como más adelante siendo ya lobata y sujetando orgullosa el banderín de mi seisena. ¡Qué tiempos aquellos! Que afán de superación, que ganas de jugar, de colocarte la camisa, de ponerte tu gorra de lobato y tu pañoleta y de formar y gritar como nunca porque era el día del Gran Clamor a un compañero, cuantos deseos de llegar a ser algún día tan sabios como los viejos lobos, de hacer construcciones más chulas que las de los rovers, de ganar a la tropa en las guerras de aislantes o de colgar la bandera de los pioneros en el principio de nuestra parcela para que todos supieran quienes éramos. Éramos lobatos y aun así éramos los reyes del campamento, eso estaba claro. Ahora, siendo scouter, cuando miro a los lobatos en la formación, corriendo por las parcelas, escuchando a Akela o haciendo lo que sea, se me vienen a la cabeza todos esos recuerdos y no puedo evitar sonreír. Aunque no sea scouter de manada, quiero enseñar y transmitir a mis troperos todo lo que yo he aprendido en estos once años que llevo activa en el escultismo (y antes de eso a través de mi familia) lo mejor que pueda, porque como dicen los lobatos... ¡Lobatos haremos lo mejor!
Buena caza.

Presentación

Primera entrada de un blog en el que no sé exactamente que voy a escribir, pero espero expresar muchas reflexiones, muchos recuerdos y muchos sentimientos que espero que si algún hermano scout llega a leerlos los comparta. Seas o no scout, si estás leyendo esto es porque algo de curiosidad sientes y quiero decirte que tú o cualquiera sois bienvenidos a comentar y expresaros libremente. Hace tiempo, cuando estaba en tropa y al principio de estar en pioneros, escribía en los campamentos o después de ellos sobre lo que había vivido, sentido o reflexionado y es una costumbre que desgraciadamente he perdido. Con las nuevas tecnologías se me ocurrió crear un blog y así seguro que mis palabras, además de no perderse, pueden llegar a alguien si esa persona quiere que le lleguen. No soy la mejor escribiendo ni hablando, es más yo era de esas personas que en los consejos o ceremonias importantes solía hablar poco aunque lo que dijera, lo dijera de corazón, así que no puedo prometeros gran cosa pero espero que si alguien llega a leer esto, sea de su agrado.
Un apretón de mano izquierda y buena senda.