Me gustaría compartir una foto que encontré no hace mucho y que me encanta. Me hace recordar mi etapa en La Manada, tanto en mis momentos de lobezno como más adelante siendo ya lobata y sujetando orgullosa el banderín de mi seisena. ¡Qué tiempos aquellos! Que afán de superación, que ganas de jugar, de colocarte la camisa, de ponerte tu gorra de lobato y tu pañoleta y de formar y gritar como nunca porque era el día del Gran Clamor a un compañero, cuantos deseos de llegar a ser algún día tan sabios como los viejos lobos, de hacer construcciones más chulas que las de los rovers, de ganar a la tropa en las guerras de aislantes o de colgar la bandera de los pioneros en el principio de nuestra parcela para que todos supieran quienes éramos. Éramos lobatos y aun así éramos los reyes del campamento, eso estaba claro. Ahora, siendo scouter, cuando miro a los lobatos en la formación, corriendo por las parcelas, escuchando a Akela o haciendo lo que sea, se me vienen a la cabeza todos esos recuerdos y no puedo evitar sonreír. Aunque no sea scouter de manada, quiero enseñar y transmitir a mis troperos todo lo que yo he aprendido en estos once años que llevo activa en el escultismo (y antes de eso a través de mi familia) lo mejor que pueda, porque como dicen los lobatos... ¡Lobatos haremos lo mejor!Buena caza.
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